Del 24 al 26 de noviembre se está celebrando el 1 Congreso Internacional de Directivos organizado por APD (Asociación para el Progreso de la Dirección), organización independiente y sin ánimo de lucro que ha creado un entorno estable y riguroso de networking, formación, desarrollo directivo e intercambio de ideas. 

Más de 5.000 directivos de todo el mundo abordarán el paradigma con más impacto en la empresa actual: el propósito. Un concepto que está llamado a revolucionar el papel que juegan las organizaciones empresariales en su entorno. La sociedad, y no tanto los accionistas, ocupan el centro de un nuevo tablero que ya no tiene límites.

Hoy, 25 de noviembre a las 10:00 horas en la “Sala Felicidad”, Sarah Harris (CEO Admiral Seguros) junto a Santiago Vázquez (Director del Centro de Liderazgo Emergente del Instituto Tecnológico de Monterrey), Ángel Saénz de Cenzano (Director General para España y Portuga del LINKEDIN) y Tomasso Cannonici (Founding Partner & Managing Director OPINNO) han debatido sobre la Felicidad como propósito estratégico en las empresas.

En el ámbito empresarial, la Felicidad se ha convertido en un elemento clave y en palanca estratégica para el éxito de los negocios. Muchas empresas, como Admiral Seguros, han incluido este propósito dentro de la cultura de la organización. Pero, ¿de qué manera repercute sobre el éxito de las empresas?

La sociedad actual vive en la continua búsqueda del bienestar, y esto se traslada también a los ámbitos profesionales. Las personas buscan lugares en los que trabajar y sentirse cómodos, importantes y cuyos valores congenian con los suyos. Es por ello que la Felicidad en el trabajo es una estrategia clave, no solo en la atracción del talento si no también en la retención de este. 

En este escenario, factores clave como la escucha activa, el sentido de pertenencia, el desarrollo interno, la gestión de expectativas, la transparencia y el reconocimiento influyen directamente en la Felicidad de los empleados. 

En palabras de Sarah Harris: 

“Hay que elegir a las personas adecuadas, gente buena y buena gente, dar responsabilidades, acompañar y apoyar en este camino. Confiar menos en los procesos y más en las personas”

Empleadas y empleados felices se traduce en clientes felices o satisfechos, en mayor productividad y por tanto, en éxito.